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Permitidnos que este editorial no sea tan explícito como en ocasiones precedentes ya que el mensaje no es de análisis, sino de dudas de futuro.
Estas elecciones generales no son tan generales. Como ya hemos indicado en anteriores editoriales, si hubiera un repunte del PP en Béjar, significaría consecuencias para las próximas municipales o todo lo contrario si se mantuvieran los mismos parámetros o peores para ese partido. En cualquier caso, cualquier resultado significaría consecuencias, eso es indudable. O bien para cambios o bien para la permanencia perpetua del nefasto gestor municipal como cabeza del ave draconiana. Donde sí se avecinan cambios es en Salamanca capital después de la metedura de pata tan abismal que Lanzarote, en su sinrazón, (primero con las subidas tan salvajes de las tasas, luego con las listas al Congreso y Senado por Salamanca, y luego con la entrevista censurada en la que arremetía contra su propio partido y que ha sido publicada en diversos digitales y que nos consta ha llegado hasta la calle Génova –podéis leerla íntegra en bejarnoticias.com). Como decíamos, Lanzarote, en su sinrazón, ha creado una crisis en un partido en el que todo parecía una balsa de aceite hasta finales del año pasado. Es decir, que estas elecciones van a ser muy significativas y trascendentales en la provincia, y sobre todo en un partido, en el PP tanto a nivel provincial, como a nivel Comarcal. Y si nos apuráis, también a nivel nacional ya que el peso de la cabeza cortada de Alberto Ruiz Gallardón, podría ser un lastre muy notable en los resultados generales, porque a la gente le ha dejado el sabor de boca de que el PP, con esa puñalada a uno de sus líderes más preparados, ha dado un giro hacia la derecha más extrema recalcitrantemente retrógrada del pasado de infausto recuerdo en España. Eso, además de dejar percibir que su principal dirigente no es tan independiente como ahora se quiere vender, sino, que parece a ojos de los españolitos, un títere sin personalidad, que es manejado con cuerdas muy gruesas por quien le puso antes a dedo y quien le maneja ahora mediante el chantaje político en sus proximidades geográficas.
Pero centrándonos en lo más cercano, los cambios provinciales vendrían dados por lo que te hemos contado antes, que no es poco, pero además por la manifestación que tuvo lugar este fin de semana en Madrid con miles de vecinos de Salamanca protestando por el despotismo de Lanzarote en la salvaje subida fiscal. Ya que si antes en Madrid no se sabía que pasaba en Salamanca con Lanzarote, ahora ya sí lo saben. Y los cambios más cercanos, sobre todo, en el peso o en la dieta, que tomaría una nefasta figura en Béjar si hubiera un repunte de ese mismo partido, o todo lo contrario, respectivamente. La excusa de la pérdida de la alcaldía de Béjar se sirvió, en su momento, con nombres y apellidos encima de la mesa de los halcones populares: Hernández, Cascón e Ibáñez. Asegurando que era algo coyuntural y pasajero, y que nada había tenido que ver el ganador en buena lid. Cualquier cosa antes de admitir una derrota por incompetencia manifiesta como así fue. Echar la culpa a otro de tus propios errores, no es una postura muy madura precisamente de quien representó a Béjar tantos años para hundirnos. Pero esa postura poco madura explica tantas y tantas decisiones adoptadas, ¿incompetencia o inmadurez? Esa es la duda que nos asalta ahora.
Ahora, el 9 de marzo, el tiempo le dará o no la razón a esa excusa. Todo ello en virtud de lo que ha pasado o ha dejado de pasar más bien, en estos últimos meses. Porque al fin y al cabo, si miramos listas y miramos los intereses de Béjar, no hay color. Pero si miramos lo transcurrido, quizás habiendo dejado vivo al Dragón, puede que San Miguel haya cometido un craso error que pueda pagar con una repentina sacudida de la bestia que le hiera. A los toros, cuando en la suerte de espadas, éste no dobla, se va al descabello, primero para que el animal no sufra, y segundo para evitar que se revire.
El 9 de marzo, como decimos, puede significar un punto de inflexión que nos afecte a todos, a nivel general, sí, pero también a nivel local en el que, si los malos augurios se cristalizasen, Béjar podría comenzar otro retroceso después de ver la luz al final del túnel en mayo. Un retroceso vertiginoso al Averno del que, seguramente, y a las pruebas nos remitimos, no sé si tendríamos fuerzas para soportarlo de nuevo.
En el primer asalto tuvimos: Por un lado la coherencia, y el talante; y por otro la crispación y el despotismo. El primer asalto fue un gran éxito de San Miguel, ¿Pero y el segundo ya que la bestia sigue viva? En términos objetivos, puestos sobre la mesa, también tendría que ser del Arcángel triunfador. Para comenzar, sus compañeros de cohorte tienen mejores componentes en la batalla, conocen el terreno a diferencia de sus adversarios que vienen de tierras extrañas. Esa es una gran ventaja sobre la bestia, pero ¿Será suficiente y más teniendo en cuenta que su palabra se ha demostrado que no es Ley? |